Jill Arcaro

Cultura y bienestar

¿Qué es el masaje tailandés? El arte del Nuad Bo-Rarn

El masaje tailandés tradicional no es un masaje en el sentido habitual en Occidente. Se practica normalmente sobre una colchoneta, con ropa cómoda y sin aceites. Combina presiones, balanceos rítmicos y estiramientos asistidos, pero reducirlo a una especie de «yoga para vagos» sería pasar por alto su complejidad cultural y humana.

Más que una serie de técnicas

En el Nuad Bo-Rarn, el practicante trabaja con las palmas, los pulgares, los antebrazos, los codos, las rodillas y, en algunas maniobras, los pies. La sesión puede recorrer todo el cuerpo o centrarse en determinadas zonas, adaptándose siempre a la comodidad y las limitaciones de quien la recibe. Tradicionalmente se presta atención a las líneas sen, que forman parte de la concepción energética tailandesa y no son estructuras anatómicas científicamente demostradas.

Demostración práctica en un curso de masaje. Cuba.
Demostración práctica en un curso de masaje. Cuba.
Práctica de masaje durante una formación en Cuba.
Práctica de masaje durante una formación en Cuba.

Una tradición de aprendizaje y cuidado

Su enseñanza está vinculada a la transmisión directa de conocimientos, a la vida comunitaria y a la idea budista de metta o bondad amorosa. En Tailandia, el masaje forma parte de un patrimonio cultural vivo: no solo una prestación de bienestar, sino una manera de cuidar y aprender de otros. Entre las explicaciones tradicionales sobre su desarrollo figura la atención a personas que trabajaban durante largas jornadas en el campo.

Preparación con las manos juntas antes de iniciar el masaje tailandés.
Un momento de concentración e intención antes de comenzar el masaje. Fotografía histórica del curso en Cuba.

Cómo transcurre una sesión

El receptor permanece vestido y participa principalmente mediante la respiración y la comunicación con el practicante. Las presiones se alternan con movimientos de apertura, estiramientos y pausas. Es habitual comenzar por los pies. Las maniobras no deben provocar dolor intenso ni aplicarse indiscriminadamente; las personas con enfermedades o lesiones requieren una valoración individual.

Trabajo corporal durante una sesión formativa. Cuba.
Trabajo corporal durante una sesión formativa. Cuba.
Técnicas de masaje durante una clase. Cuba.
Técnicas de masaje durante una clase. Cuba.

El reconocimiento de la UNESCO

El 12 de diciembre de 2019, el Nuad Thai, masaje tailandés tradicional, fue inscrito en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad de la UNESCO. Este reconocimiento no equivale a una acreditación de eficacia médica. Pone en valor los conocimientos, las técnicas, el contexto comunitario y su transmisión de generación en generación. Mi artículo de febrero de 2020 celebraba precisamente ese reconocimiento y recogía el papel que la UNESCO atribuye a los cuidados tradicionales en las comunidades rurales tailandesas.

El masaje como una coreografía

Al enseñar masaje tailandés, comparaba los movimientos con una coreografía: primero los alumnos aprendían cada postura y cada transición; después, gracias a la práctica, la secuencia comenzaba a fluir sin exigir que se pensara constantemente en el siguiente paso. La atención se dirigía entonces a la persona que recibía el masaje y a lo que su cuerpo comunicaba. «Warm hands, warm heart» — manos cálidas, corazón cálido — era una expresión que utilizábamos para recordar esa relación entre destreza, presencia y metta, la bondad amorosa.

Lo que significa enseñar

En mis cursos de masaje tailandés he procurado que los alumnos no se limiten a memorizar una secuencia. Después de la demostración, practicaban con compañeros, consultaban materiales de estudio y aprendían a observar y adaptar cada movimiento. Para mí, enseñar tiene un sentido que trasciende la clase: contribuir a formar una cadena de personas capaces de compartir lo aprendido. Mi experiencia en Cuba, España y México confirmó ese valor de la enseñanza práctica.

Práctica de masaje tailandés en grupo, Santiago de Cuba.
Prácticas guiadas en grupo durante un curso en Santiago de Cuba.
Guillermo Salas Plutín, profesor de Hatha Yoga en Santiago de Cuba y alumno de mi curso.
Guillermo Salas Plutín, profesor de Hatha Yoga en Santiago de Cuba y alumno de mi curso.
Group of Thai Massage students holding course certificates with their teacher Jill Arcaro
Al terminar un curso de masaje tailandés en La Habana, con el grupo y sus diplomas. Fotografía recuperada del artículo original (2020).

La voz de una antigua alumna

Yai Chi, alumna de uno de mis cursos en La Habana, compartió en 2020 unas palabras que todavía me emocionan. En su testimonio explica cómo la experiencia del masaje tailandés puede invitar a la relajación, al cuidado personal y a una atención más integral a la vida cotidiana. También recuerda con cariño nuestra relación como profesora y alumna.

«Gracias a mi profe Jill Arcaro Gordon, y a sus manos suaves y cálidas…» — Yai Chi
Yai Chi practicing Thai Massage in Havana
Yai Chi practicando masaje tailandés en La Habana.

Una tradición viva, no una promesa de curación

El masaje tailandés puede contribuir a la relajación y a una sensación subjetiva de alivio de las tensiones, pero las experiencias varían y no sustituye la evaluación ni el tratamiento médicos. Me interesa, sobre todo, su combinación de tradición, movimiento, atención y transmisión. El reconocimiento de la UNESCO nos recuerda que preservar este arte significa cuidar también las personas y las comunidades que lo mantienen vivo.

Jill Arcaro · Artículo de 2019 ampliado con material de 2020 y nota editorial de 2026. Fuente histórica: artículo original sobre UNESCO.